En las últimas salidas nos hemos dedicado a despedirnos de los abadejos, que pronto desaparecerán de nuestras piedras habituales. La carnada se sitúa en aguas más profundas y con ella los abadejos, que además se afanan en las tareas propias del desove. O al menos esa es mi teoría. Algún ejemplar se puede pescar en pleno invierno, pero andan muy lentos, y además se hace muy aburrido pescar con la sonda muda, sin apenas ver algún puntito diseminado por el fondo.
Al menos, al final de temporada han salido algunas piezas decentes, salvando los muebles de un verano flojo en lo que a estos peces se refiere. Aquí algunas fotos de las tres últimas salidas.

















